OPERACIÓN ALAKRANA



OPERACIÓN ALAKRANA


Basado en un artículo de  "EI Confidencial Digital”.

"Tuvimos unos cuatro minutos para detenerlos pero no recibimos la orden de hacerlo; pedimos órdenes y obtuvimos silencio”
Este es, en resumen, el relato de un infante de marina de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE), el cuerpo de élite de la Infantería de Marina española que intervino en la persecución a los piratas del "Alakrana", cuando huían del atunero en un esquife hacia la costa.   
Las quejas y críticas a la actuación del Gobierno durante el secuestro 
del atunero, fueron constantes y generalizadas, pero sobre todo muy duras por su desenlace y por la sorprendente forma en que escaparon los piratas somalíes, a tenor del precedente relato y de sus lógicas conclusiones.
“El Confidencial Digital” pudo conocer las críticas a la operación de rescate por parte de miembros de la FGNE, que dieron cobertura a las fragatas Canarias y Méndez Núñez durante el secuestro del atunero vasco a lo largo de los 47 días. Sus integrantes son efectivos especializados en técnicas de reconocimiento especial, acción directa y asistencia militar, buceo con manejo de explosivos, paracaidismo, evasión escape, combate en tierra, infiltración ex filtración, defensa personal tiro de precisión.
No tiene explicación alguna razonable que los piratas pudieran podido escapar, sin haber podido capturar a ninguno de ellos. Con el entrenamiento y los medios técnicos de que se disponía, era técnicamente imposible, el hecho de que hubiesen podido huir en un esquife sin ser interceptados y apresados.
Dicho personal, según la citada publicación, entre otras cosas y en su tiempo, comentó lo siguiente:
“Pudimos detenerlos. Tuvimos entre tres cuatro minutos de tiempo para bloquearles el paso antes de que se acercaran a la orilla. Era el momento propicio: nosotros habíamos reaccionado a tiempo y dábamos cobertura. En ese momento, hicimos la pregunta: "Qué hacemos?". Y no recibimos la orden para intervenir. Hubo silencio. También tuvimos blanco a distancia en varias ocasiones, pero nos habían dejado bien claro que no había que disparar bajo ningún concepto. No querían ningún muerto ni herido.”
Asimismo en relación con las órdenes recibidas, en relación con el de su estado de ánimo o moral, en cuanto a su aprendizaje académico para combatir y, muy principalmente, en cuanto a su valoración militar en el cumplimiento del deber, por parte de de la Nación, por parte de sus compañeros militares y de sus colegas de otras nacionalidades, y en resumen por su preocupación por mantener alto el pabellón de la nobleza e hidalguía de la Infantería de Marina española, manifestaron lo siguiente:
“Las órdenes y reglas de combate que recibimos en el Índico eran de disuadir e intimidar con nuestra presencia. No responder, salvo si éramos atacados con fuego. No entendemos qué hacíamos allí. Parece que íbamos a regalar caramelos.
Estamos quemados. No sólo hemos quedado en entredicho ante los piratas y para futuros ataques a otros barcos, sino también ante otros países. La Armada española se ha convertido ahora en el 'hazmerreir' de otros ejércitos. Incluso algunos han puesto en duda nuestro valor.
En la academia nos enseñaron esta táctica militar: si, ante pequeñas acciones, no respondes contundentemente, la agresividad del contrario aumenta.
Un último dato que ha molestado a los miembros del cuerpo de elite de la infantería de marina: sus colegas franceses, griegos y alemanes, entre otros, también enviados a aguas del Índico les han transmitido, con sorna, que son "poco fieros". Sobre la falta de órdenes cuando estaban en disposición de bloquear el esquife de los piratas, las fuentes militares consultadas achacan esa actuación a los mandos superiores del ministerio de Defensa.

Las conclusiones que se extraen de dichos relatos, comentarios y opiniones, por quienes participaron en la operación Alacrana, son demoledoras, en cuanto achacan esa actuación a los mandos superiores del Ministerio de Defensa. 

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Sobre “momentos”, diferentemente adjetivados, y sobre las “efemérides” de diversa índole

Creo que en lugar de denominarse esos “momentos” como “estelares”, deberían denominarse efemérides nacionales relevantes. (Me refiero a los momentos estelares de García Cortázar) Momentos estelares de la Humanidad lo aplicó Zweig, para unos hechos, a su juicio, relevantes para la humanidad; lo de “momento estelar” es una creación literaria de Zweig para unos acontecimientos notables. A los sucesos, acontecimientos, hazañas, gestas y hechos que ocurren en un momento, es decir en un periodo corto de tiempo inferior a un día, y que se suelen conmemorar como aniversarios, se les denominan efemérides.Por ejemplo: efemérides de la década de los años ochenta, efemérides del día, efemérides del año etc.

Los hechos, hazañas y gestas que duran más de un día no constituyen efemérides; son efemérides el día en que se inician o terminan y también sus momentos más memorables. Por ejemplo en relación con el cuadro “Guernica”, pueden ser efemérides su presentación en el Moma, su traslado a España y su presentación en el Palacio del Buen Retiro. Las efemérides pueden causar emociones muy contradictorias y de diversa índole entre la gente, pero basta que mucho público las pueda celebrar para incluirlas como efemérides, aunque nosotros no las incluiríamos nunca por muchas fundadas razones, pero desde una perspectiva histórica se pueden incluir, si bien, creo que en el caso citado “no como muy relevantes”, a no ser que sea en algún ámbito de la pintura, pero no en todos. Su etimología viene de efemérides: del latín ephemerides , plural culto de ephemeris ("bitácora, diario"), del griego antiguo ἐφημερίς (efēmerís) , de ἐφήμερος (efémeros, "efímero"), de ἐπί (epí) y ἡμέρα (hēméra, "día"); y debe compararse con efímero, cuya etimología es la misma, significando “de un día, de un momento”.

Efeméride es un término de origen astronómico y astrológico empleado para el estudio de los cuerpos celestes. Ortos, ocasos y culminaciones de los astros, de sus declinaciones y ascensiones rectas, y también de los eclipses solares y lunares. En general se refiere el término las posiciones de los astros. Planetas y objetos astronómicos, que se incluyen en tablas astronómicas o náuticas.
Los marinos anotan todas las vicisitudes, no sólo las astronómicas, sino las de cualquier índole en relación con la navegación, en el libro de bitácoras, que antaño, cuando los puentes de mando de las naves no eran cubiertas, se guardaban en el mueble de la bitácora. (Armario o cajón fijo a la cubierta del barco y cercano al timón, en el que se pone la brújula con su rosa náutica). Su etimología: procede del latín “habitáculo”, a través del francés habitacle Actualmente también se emplea dicho término para los acontecimientos sociales, políticos, históricos, culturales, litúrgicos etc. En la página Web de “Momentos estelares”, todos sus sitios se refieren a Zweig y a ningún otro escritor o historiador. Esos “Momentos”, acuñados por Zweig, fueron de su personal inspiración y creación literaria, podríamos decir de su propiedad aunque no la registrase. Ningún otro escritor ha empleado esa denominación de “Momentos estelares” para referirse a un conjunto de efemérides o momentos que también podrían calificarse poéticamente como galácticos, emocionantes y para mí, mejor fascinantes, como es el momento estelar de la Batalla de Waterloo, descrito magistralmente por Zweig y el más fascinante de sus momentos.

Los momentos literarios de la historia persiguen fascinar y emocionar y son de descripción más libre que los momentos históricos relatados objetivamente por un historiador, aunque la barrera entre unos y otros no siempre es demasiado nítida, sobre todo cuando se quieren interpretar unos determinados hechos históricos, muy objetivos pero desprovistos de sentimientos y emociones, necesarios para dar sentido a los hechos históricos, para un mayor conocimiento de las sociedades antiguas y, a veces, para motivar unos valores patrios en los ciudadanos de una Nación. Ese género interpretativo es muy propio de la novela histórica, siempre que se ajuste a los hechos reales conocidos, no se los manipule y su interpretación sea meditada y lógica en relación con la situación y tiempo de los hechos descritos.
La historia, como una sucesión de momentos históricos, define a éstos como nacionales, mundiales, universales etc., pero no como estelares, emocionantes o fascinantes, ya que esas denominaciones son literarias pero no históricas. Los momentos históricos solieron y suelen llamarse efemérides desde los griegos antiguos, pero a partir de cierto tiempo, ya que la primera aplicación de ese vocablo se refería a las efemérides astronómicas, es decir a los movimientos y posiciones sucesivas de los astros, donde esas efemérides regían el tiempo, la liturgia de las religiones (véase: “epacta, como ejemplo) y la vida de las sociedades de la historia antigua. La astronomía dio lugar a la astrología, que predecía el futuro.
Las constelaciones zodiacales tenían nombres de animales, en tanto que los astros tenían nombres de dioses.A los eclipses le dieron un sentido de predicción mágica y a la astrología se le unió la magia, el esoterismo y la alquimia. En Hermes Trismegisto, Hermes tres veces grande, nombre griego de un personaje mítico (en latín) que se asoció a un sincretismo del dios egipcio Dyehuty (Tot en griego) y el dios heleno Hermes (Mercurio, en latín ), se refugió toda la sabiduría del mundo greco copto, apareciendo la literatura metafísica hermética, caracterizada por el ocultismo que después de una cierta decadencia, resurgió con fuerza en la edad media y ha continuado hasta la actualidad con el esoterismo. Hermes Trismegisto anunció el advenimiento del cristianismo y fue traducido por Newton. Ese personaje mítico tiene también su interpretación en las religiones, judía e islámica.

La magia del cine tuvo un nacimiento mágico estelar y a sus artistas más relevantes y famosos, el público que los contemplaba los elevaba al estrellato como estrellas de la pantalla. La vida es en sí una magia y quien no la encuentra la busca y si no lo consigue intenta aventurar el futuro devenir, incluso contemplando el movimiento de las estrellas de los planetas y del astro Sol, en una correspondencia analógica entre la realidad y el deseo, entre los augurios predictivos y los auspicios deseados. No nos debe sorprender que un escritor haya elegido el título de “Momentos estelares” para unos hechos que, a su juicio, son de los más importantes para la Humanidad, y que tal como los describe son además fascinantes y emocionantes; lo extraño es que alguien no lo hubiese intentado antes, quizás el Despotismo ilustrado del Siglo de las Luces y el tecnicismo de la revolución industrial, no era el tiempo propicio para ello, tuvo que llegar un periodo post romántico después de la Primera Guerra Mundial que eligiese el mencionado título para tan sugestivos momentos.

Manuel Martín Diéguez

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